La educación que deja huella no es la que se transmite de mente a mente, sino de corazón a corazón.

Dr. José Julián García Santillán
Director Regional de Educación del Callao
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JUAN OCHOA BENDEZU

Cuando conocí al maestro Juan Ochoa Bendezú, dirigía el CETPRO San José El Artesano, vital y con el optimismo de los buenos docentes, me convencí de que cuando sea mayor, me agradaría ser como él.

Esta es la historia de un maestro que inicialmente ingresó a la Universidad para estudiar Derecho, pero descubrió en las aulas que enseñar y moldear vidas, era más divertido que memorizar códigos, faltas y delitos. Desde 1963 el maestro no se ha detenido y su voz aún se oye en los cuatro rincones del Callao.

Todo comienza en 1963 cuando Juan Ochoa ingresó a la facultad de Derecho de San Marcos, por aquel tiempo había recibido la invitación del padre Mosquera, Director del Colegio Parroquial  San Francisco Javier de Breña, quien le dio la oportunidad de ser maestro de aula.

Tenía 18 años y sus días transcurrían, entre Breña y Lima, entre ser profesor del Colegio Parroquial  San Francisco Javier y estudiar Derecho en San Marcos; “Me iba dando cuenta que me ganaba la Educación y opté por abrazar la Docencia, la cual comencé a estudiar como carrera, cuando acabe volvería al Derecho”, se dijo, pero el destino le tenía preparado otro camino, pues fascinado por la interacción con sus estudiantes le marco un futuro prometedor como maestro, nunca más volvió a estudiar Derecho.

Nuestro profesional amigo también compartía sus estudios con su vocación de servicio a través del movimiento Scout, donde desarrolló diversas actividades en proyección de la sociedad, haciéndose merecedor a un importante reconocimiento que de manera particular le entregaron y que él se negó a recibir por lealtad al grupo. “Me negué a recibir el premio, lo consideré una injusticia, porque el reconocimiento debía ser para los Scouts de Lima  y para  los padres de familia”, selaña.

Recuerda que en 1972 era maestro del colegio Champagnat y los integrantes de la promoción de quinto de secundaria, en vez de avocarse a la fiesta de promoción, viajaron junto a él  un mes a la misión de los Jesuitas en San José el Alto, (Jaen-Cajamarca), en el peregrinaje a pie pasearon por todas las parroquias de la jurisdicción (Canchilla, Pampa Limón, Tabaconas, etc.), Gonzalo iwazaki, Santiago Carpio, Angel Tachino de este grupo de Scouts, fueron algunos de los estudiantes que compartieron esta maravillosa experiencia. Ahora son reconocidos políticos, periodistas y connotados religiosos, todos con honda emoción social.

En1980 fue invitado por el presidente Fernando Belaunde Terry a trabajar, a la secretaria de la Dirección General de Gobierno Interior (DGGI) del Ministerio del Interior, dos años después asume la jefatura de Administración de la DGGI, manejó el presupuesto de prefecturas y subprefecturas, a nivel nacional, no me sentía a gusto, confiesa, pero tenía que cumplir el encargo.

En 1985, Monseñor Ricardo Duran lo invita a trabajar en el Instituto de Evangelización y Catequesis del Callao, asumiendo la función de Director del Centro Ocupacional (CEO) San José Artesano, no había luz, no había agua, era todo un reto sacarlo adelante, 38 años más tarde, mencionado CETPRO es una institución que cuenta con un gran prestigio y es referente en su modalidad a nivel nacional.

Juan Ochoa permaneció 31 años en la dirección del CETPRO San José Artesano, cuyos inicios precarios, vieron la luz gracias a la intervención de la cooperación del Gobierno Vasco, luego CORDE Callao, la Municipalidad del Callao, aliados estratégicos que se sumaron al trabajo por la educación de calidad que se impartía en dicho centro de estudios de la modalidad técnica  a los jóvenes y adultos de menos escasos recursos económicos.

Cuenta el docente que en 1989 los productos de carpintería y panadería ya se exhibían en la Feria del Hogar, el éxito de su Educación para el Trabajo técnico ganó fama internacional, en 1990 tenían 2800 alumnos, 1993 la cooperación internacional con el gobierno Vasco y Corde Callao construyeron pabellones y la losa deportiva. Foncodes y la Municipalidad del Callao completaron la obra.

Comenta el maestro Ochoa que en 1986 mucha gente no había terminado la secundaria y la recesión económica los había llevado a los comedores populares, Monseñor Duran decía “yo quiero manos que trabajen, no manos estiradas”. Y amparados en las disposiciones que diera el gobierno en relación a que para estudiar en un CETPRO no era necesario tener secundaria completa, bastaba con tener ganas de aprender, de tecnificarse para poder ganarse la vida, el CETPRO San José el Artesano abrió sus puertas a las madres de familia que pertenecían a los comedores populares y programas de vaso de leche para que se perfeccionaran en el rubro de concina y pastelería.

Si bien es cierto Juan Ocho hoy en día ocupa un alto cargo en el Ministerio de Educación por su experiencia y profesionalismo, sigue sintiendo esa vehemencia y dedicación por su ex centro de trabajo, por ello cada vez que puede lo visita y siempre está predispuesto a ayudar a quien lo necesita. “Estudiar en un CETPRO significa un primer escalón de progreso, para un sector popular desprotegido; existen muchos jóvenes chalacos que por diversos motivos no han concluido sus estudios secundarios, ellos deben acercarse a los CETPROS, para tecnificarse, ver la bolsa de trabajo e incorporarse al mercado laboral, todo es gratis”, afirma muy entusiasmado Juan Ochoa Bendezu.

FIN

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ALEJANDRO MEDINA BUSTINZA

A Alejandro Medina Bustinza, lo atrapó el amor, lo ató al Callao y hasta el sol de hoy vive unido a la profesión que ama tanto. Maestro de aula, no ha podido encontrar mejor lugar para ayudar a los niños y niñas del  plantel educativo donde labora.Tiene tres hijos pero ha adoptado un centenar en el sector de Sarita Colonia, donde se ubica su institución educativa.

Todas las noches sueña que vuelve a Aymaraes, cuna y fuente de su inspiración, hoy vive entre el mar y el aeropuerto, labora en la IE.5080 Sarita Colonia del ex fundo San Agustín, su ubicación le configura un carácter de aventura, de reto diario a la vida, entre silencios sísmicos, maretazos y vías de evacuación.

Pertenece a la clase selecta de maestros que hacen suyo el dilema de sus niños, le preocupa el abandono de sus padres, la falta de afecto, la falta de alimentos, que estén en alto riesgo social, entonces va a visitarlos a sus casas, “voy a las 10.30 de la mañana, a veces los encuentro durmiendo o a esa hora se levantan, porque no hay desayuno, por mala crianza, o  por la ausencia de la madre o el padre, cuando llegan al colegio, recién comienzan a hacer las tareas, entonces les hablo con la convicción de que mis consejos les serán útiles”.

Su Escuela es como un universo de estrellas fugaces, cometas centellantes y también agujeros negros, todo lo nutre y para dejar aflorar este cúmulo de sentimientos contenidos, Alejandro escribe, en este plan ha acumulado más de diez libros producidos.

Cuando era niño y cursaba el cuarto de primaria sus padres se separaron y sus abuelos se hicieron cargo de él, se lo llevaron a Apurímac (Aymaraes, Chalhuanca) tuvo una infancia feliz, enriquecido por la ventaja de ser criado por los abuelos, heredó la sed de su abuela por saber más.

“Mi abuela Ángela era iletrada y quechuahablante, cuando vivíamos en Pamplona Alta, ella recogía los papeles escritos de la calle y me los traía a casa para leerlos; mi abuelo le preguntaba, ¿Por qué le traes tantos papeles?, para que Alejandro no sea ciega como yo, le respondía en quechua”.

La diferencia de vivir con los abuelos es que ellos no te dan obligaciones, te dan normas de conducta, un libre albedrío conducido, con cariño, así cualquiera crece feliz, comenta.

La comida es sagrada, si no me gustaba el almuerzo, mi abuelo Gregorio llamaba a su esposa, “Doña Ángela, Alejandro no quiere comer, llame a los niños de la calle para que se coman su plato, mi abuela, los llamaba y los hacía pasar, los negritos veían mi comida y devoraban todo mi plato. Yo sentía el impacto de mi desplante, ya no lo volvía a hacer. Después me daba hambre.

Para el Maestro Alejandro, escribir es una experiencia altamente pedagógica; es ganador del II Concurso Nacional de Literatura Infantil, representando al Callao en 1998, tiene más de una decena de libros producidos, entre cuentos infantiles y tips para escribir prosa y poesía, sin un fondo estatal, que apoye la literatura de maestros, su sueldo de docente asume el pago a los editores, al papel, a la imprenta.

¿Cuál es el embrujo que lo impulsa a crear literatura?, ¿qué ángeles, qué demonios lo poseen cuando redacta?, ¿de dónde invoca situaciones entre la costa y la sierra?, comenta que la indignación y la sensibilidad como motor, han conducido el hilo de su producción.

Cuenta que cuando comenzó a trabajar como docente de aula en 1983, laboró a 3500 metros sobre el nivel del mar en tres escuelas de Apurímac, eran tiempos convulsionados, de desencuentros e injusticias sociales que vivió en carne y hueso.

Comenta que en el gran comedor, sus colegas de la Universidad de San Antonio Abad del Cusco no se sentaban a la mesa con los campesinos, se apartaban, él maestro Alejandro hacía la diferencia, cogía su charola (bandeja porta alimentos) e iba a sentarse con ellos.

“Cuando habían trabajos con los campesinos en la universidad, los profesores marcaban distancia, no tomaban chicha con ellos, eso me indignaba, yo sí tomaba con ellos”.

“Mantenemos viejos prejuicios, nos seduce la forma fácil de obtener algo sin esfuerzo, cuando llegué reasignado al Callao el año 1988, también vi eso, yo venía del mundo andino y era discriminado, me veían como terroristas, iba al sindicato y era mal visto por mis colegas, ahora las cosas han cambiado y me alegra”.

En la actualidad algunos de sus alumnos vienen de hogares destruidos, otros viven con parientes que venden droga en sus casas, otros tienen a sus padres en la cárcel, en este contexto crear una atmósfera óptima para el aprendizaje, es un desafío que solo los maestros que aman la carrera, pueden vencer.

Narra que un día a la hora del recreo, un papá quiso intimidarlo, comentándole que estuvo en la cárcel, le respondió: “Yo también he estado adentro, pero por una cuestión sindical”.

“Yo también conozco la cárcel y le felicito que este mejorando, por su hijo”, esas experiencias son dulces para mí, pero a la vez resulta trágico que un maestro deba enfrentar esta clase de intimidamientos.

Su esposa era chalaca, solo así se quedó en el Callao, formó su hogar y fruto de esa unión tiene tres hijos que crio de pequeños, pues su compañera perdió la vida tempranamente.

ANOTACIONES

“Trabajo con campesinos y pescadores, cuenta que tienen un mundo simbólico enriquecido, no necesitan de muchas palabras para retratar situaciones de la vida cotidiana, vuelven su trabajo mucho más recreativo y gozoso, no se cansan de contar los mismos chistes, en términos propios que sólo ellos entienden, usan metáforas, hablan en parábola como Jesús, eso me atrae bastante”.

PRODUCCIÓN

“Se prohíbe estar triste”, “Cochito, el laceador de Canín” “Allinta Yachachayku” (Estamos Aprendiendo Bien). “El Vuelo de la Palabra”, Chuya ruru” (Frutas de cristal), entre otros libros.

No hay otra manera de acercarnos a nosotros mismos, y a los demás si no empezamos a conocer nuestra realidad, nuestro pasado (padres, abuelos), nuestro presente (los niños) y el futuro que son nuestros hijos.

OFICINA DE PRENSA Y COMUNICACIONES DREC.

 

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