La educación que deja huella no es la que se transmite de mente a mente, sino de corazón a corazón.

Dr. José Julián García Santillán
Director Regional de Educación del Callao
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A Alejandro Medina Bustinza, lo atrapó el amor, lo ató al Callao y hasta el sol de hoy vive unido a la profesión que ama tanto. Maestro de aula, no ha podido encontrar mejor lugar para ayudar a los niños y niñas del  plantel educativo donde labora.Tiene tres hijos pero ha adoptado un centenar en el sector de Sarita Colonia, donde se ubica su institución educativa.

Todas las noches sueña que vuelve a Aymaraes, cuna y fuente de su inspiración, hoy vive entre el mar y el aeropuerto, labora en la IE.5080 Sarita Colonia del ex fundo San Agustín, su ubicación le configura un carácter de aventura, de reto diario a la vida, entre silencios sísmicos, maretazos y vías de evacuación.

Pertenece a la clase selecta de maestros que hacen suyo el dilema de sus niños, le preocupa el abandono de sus padres, la falta de afecto, la falta de alimentos, que estén en alto riesgo social, entonces va a visitarlos a sus casas, “voy a las 10.30 de la mañana, a veces los encuentro durmiendo o a esa hora se levantan, porque no hay desayuno, por mala crianza, o  por la ausencia de la madre o el padre, cuando llegan al colegio, recién comienzan a hacer las tareas, entonces les hablo con la convicción de que mis consejos les serán útiles”.

Su Escuela es como un universo de estrellas fugaces, cometas centellantes y también agujeros negros, todo lo nutre y para dejar aflorar este cúmulo de sentimientos contenidos, Alejandro escribe, en este plan ha acumulado más de diez libros producidos.

Cuando era niño y cursaba el cuarto de primaria sus padres se separaron y sus abuelos se hicieron cargo de él, se lo llevaron a Apurímac (Aymaraes, Chalhuanca) tuvo una infancia feliz, enriquecido por la ventaja de ser criado por los abuelos, heredó la sed de su abuela por saber más.

“Mi abuela Ángela era iletrada y quechuahablante, cuando vivíamos en Pamplona Alta, ella recogía los papeles escritos de la calle y me los traía a casa para leerlos; mi abuelo le preguntaba, ¿Por qué le traes tantos papeles?, para que Alejandro no sea ciega como yo, le respondía en quechua”.

La diferencia de vivir con los abuelos es que ellos no te dan obligaciones, te dan normas de conducta, un libre albedrío conducido, con cariño, así cualquiera crece feliz, comenta.

La comida es sagrada, si no me gustaba el almuerzo, mi abuelo Gregorio llamaba a su esposa, “Doña Ángela, Alejandro no quiere comer, llame a los niños de la calle para que se coman su plato, mi abuela, los llamaba y los hacía pasar, los negritos veían mi comida y devoraban todo mi plato. Yo sentía el impacto de mi desplante, ya no lo volvía a hacer. Después me daba hambre.

Para el Maestro Alejandro, escribir es una experiencia altamente pedagógica; es ganador del II Concurso Nacional de Literatura Infantil, representando al Callao en 1998, tiene más de una decena de libros producidos, entre cuentos infantiles y tips para escribir prosa y poesía, sin un fondo estatal, que apoye la literatura de maestros, su sueldo de docente asume el pago a los editores, al papel, a la imprenta.

¿Cuál es el embrujo que lo impulsa a crear literatura?, ¿qué ángeles, qué demonios lo poseen cuando redacta?, ¿de dónde invoca situaciones entre la costa y la sierra?, comenta que la indignación y la sensibilidad como motor, han conducido el hilo de su producción.

Cuenta que cuando comenzó a trabajar como docente de aula en 1983, laboró a 3500 metros sobre el nivel del mar en tres escuelas de Apurímac, eran tiempos convulsionados, de desencuentros e injusticias sociales que vivió en carne y hueso.

Comenta que en el gran comedor, sus colegas de la Universidad de San Antonio Abad del Cusco no se sentaban a la mesa con los campesinos, se apartaban, él maestro Alejandro hacía la diferencia, cogía su charola (bandeja porta alimentos) e iba a sentarse con ellos.

“Cuando habían trabajos con los campesinos en la universidad, los profesores marcaban distancia, no tomaban chicha con ellos, eso me indignaba, yo sí tomaba con ellos”.

“Mantenemos viejos prejuicios, nos seduce la forma fácil de obtener algo sin esfuerzo, cuando llegué reasignado al Callao el año 1988, también vi eso, yo venía del mundo andino y era discriminado, me veían como terroristas, iba al sindicato y era mal visto por mis colegas, ahora las cosas han cambiado y me alegra”.

En la actualidad algunos de sus alumnos vienen de hogares destruidos, otros viven con parientes que venden droga en sus casas, otros tienen a sus padres en la cárcel, en este contexto crear una atmósfera óptima para el aprendizaje, es un desafío que solo los maestros que aman la carrera, pueden vencer.

Narra que un día a la hora del recreo, un papá quiso intimidarlo, comentándole que estuvo en la cárcel, le respondió: “Yo también he estado adentro, pero por una cuestión sindical”.

“Yo también conozco la cárcel y le felicito que este mejorando, por su hijo”, esas experiencias son dulces para mí, pero a la vez resulta trágico que un maestro deba enfrentar esta clase de intimidamientos.

Su esposa era chalaca, solo así se quedó en el Callao, formó su hogar y fruto de esa unión tiene tres hijos que crio de pequeños, pues su compañera perdió la vida tempranamente.

ANOTACIONES

“Trabajo con campesinos y pescadores, cuenta que tienen un mundo simbólico enriquecido, no necesitan de muchas palabras para retratar situaciones de la vida cotidiana, vuelven su trabajo mucho más recreativo y gozoso, no se cansan de contar los mismos chistes, en términos propios que sólo ellos entienden, usan metáforas, hablan en parábola como Jesús, eso me atrae bastante”.

PRODUCCIÓN

“Se prohíbe estar triste”, “Cochito, el laceador de Canín” “Allinta Yachachayku” (Estamos Aprendiendo Bien). “El Vuelo de la Palabra”, Chuya ruru” (Frutas de cristal), entre otros libros.

No hay otra manera de acercarnos a nosotros mismos, y a los demás si no empezamos a conocer nuestra realidad, nuestro pasado (padres, abuelos), nuestro presente (los niños) y el futuro que son nuestros hijos.

OFICINA DE PRENSA Y COMUNICACIONES DREC.

 

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